
Por Laura Silver
NUEVA YORK, abr (IPS/IFEJ) - Cada sábado, los habitantes del barrio neoyorquino de Brooklyn van al mercado de verduras del parque de Fort Greene, pero no sólo a comprar. Llevan contenedores de plástico y cubos llenos de cáscaras vegetales, sacos de té usados y espárragos pasados de fecha. Todo sea por el compost, o abono orgánico.
"Lo guardo en mi refrigerador, en una bolsa de plástico, durante la semana, y luego vengo y lo dejo. Hace que mi basura huela menos", dijo Jake Robbins, un vecino.
El esfuerzo colectivo permite recolectar 365 kilogramos de sobras de alimentos cada semana. Los jardineros locales las convierten luego en "oro negro": el compost sirve para mejorar sus cultivos urbanos y ayuda a reducir los desechos sólidos municipales, que terminan descomponiéndose en los vertederos.