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Dos ciudades brasileras pueden dar un gran paso en la lucha contra el cultivo de productos transgénicos en Brasil. Las evidencias de contaminación de semillas, de pérdida de biodiversidad, de daños a la salud humana y animal llevaron a dos concejales a presentar proyectos de ley que buscan eliminar el consumo de alimentos transgénicos por los alumnos de la red pública de enseñanza en Porto Alegre y en Fortaleza.
El último 10 de marzo, el concejal Beto Moesch (PP) presentó el proyecto de ley en la Cámara Municipal de Porto Alegre, el cual puede beneficiar a 56 mil estudiantes de 95 escuelas municipales de la capital gaúcha. El proyecto prevé dar prioridad al uso de alimentos orgánicos, en la búsqueda de una alimentación más saludable, además de posibilitar el contacto de la comunidad escolar con un sistema de producción que procura manejar en forma sustentable los recursos naturales.
En Fortaleza, el concejal João Alfredo Telles (PSOL) también presentó un proyecto de ley que excluye de la merienda escolar el consumo de alimentos transgénicos, priorizando los orgánicos. El proyecto sigue una directriz de la agricultura orgánica, que es el desarrollo local, social y económico sustentable. Esas iniciativas cuentan con el apoyo de Greenpeace.
"Apoyamos esas iniciativas y esperamos que otras ciudades puedan presentar este tipo de proyectos. Estos concejales saben que existen riesgos ambientales por el cultivo y consumo de transgénicos. Estas leyes pueden disminuir el impacto ambiental de esos alimentos. Los niños tendrán la garantía de que no sufrirán consecuencias en su salud, y por otro lado, la ley incentivará la compra de productos orgánicos", afirma Rafael Cruz, coordinador de la campaña de transgénicos de Greenpeace Brasil.
El mayor desafío para la implementación de estos proyectos se encuentra en la dificultad de identificar a los alimentos transgénicos. "El rotulado de esos alimentos no es respetado por las empresas, incluso habiendo una ley de 2004 que obliga a la identificación de todos los productos que contengan en su fórmula más del 1% de transgénico", resalta Rafael.
Según el coordinador de Greenpeace, estos proyectos abren la posibilidad de una articulación entre el Gobierno Municipal, la agricultura familiar y el desarrollo local de esas localidades. "Esperamos que las empresas se sensibilicen y cumplan con la legislación de rotulado de esos productos. Esto es un derecho, tanto de los gestores públicos que comprarán los alimentos como de los consumidores en general. Cada elección de consumo es también una elección de consciencia ambiental", declara.
Abajo, una entrevista con el concejal de Fortaleza, João Alfredo Telles (PSOL), sobre el proyecto de ley nº 0114/2009.
Adital - ¿Que beneficios va a traer el proyecto a los niños y adolescentes de las escuelas públicas?
João Alfredo - Hay casi un consenso mundial acerca de que no conocemos todavía todos los impactos causados por los transgénicos sobre el medio ambiente y la salud humana. Algunos transgénicos, como pueden acumular agrotóxicos extremadamente agresivos, están siendo prohibidos en varios países del mundo y en Europa, especialmente. Sin embargo, Brasil, principalmente después que el gobierno federal aflojó las reglas para la liberación de los organismos, no se garantiza a la población una alimentación segura, razón por la que presentamos este proyecto de ley, precisamente porque son los niños, conjuntamente con los ancianos, los más vulnerables a esos probables daños.
Adital - ¿Cómo podría ser implementado?
João Alfredo - La mejor garantía es, en primer lugar, optar por productos orgánicos, en segundo, consultar las listas que son elaboradas por Greenpeace y por el Instituto de Defensa del Consumidor (IDEC) de productos libres de transgénicos.
Adital - Además de una alimentación saludable para los niños, ¿el proyecto puede beneficiar a los pequeños productores? ¿Habría alguna articulación en ese sentido?
João Alfredo - No necesariamente, pero eso podría ser adoptado en una política de compras del Gobierno Municipal [de Fortaleza] que priorizara a la agricultura familiar y a los asentamientos de la reforma agraria.
Adital - Alemania prohibió este mes el cultivo de una variedad de maíz transgénico en su país. ¿Se puede afirmar que el combate de este tipo de producto está aumentando a nivel mundial? ¿Cómo conseguir que los consumidores entren en esa lucha?
João Alfredo - Brasil va a contramano de la tendencia mundial. Actualmente se busca consumir alimentos libres de transgénicos y de agrotóxicos. En los países más cuidadosos, tiene vigencia el principio de precaución, la defensa del medio ambiente y de la salud humana, el derecho del consumidor de tener informaciones seguras a través del rotulado de los productos alimenticios. Por lo tanto, es preciso despertar esa consciencia en Brasil y si la Alcaldía adopta esa política pública, sirve de ejemplo para toda la sociedad.
Ver: www.adital.com.br